Cuarzo con Clorita 223gr
$345.000
Pieza única de 223 gramos y 6 × 3,5 × 7 centímetros, del valle del Jequitinhonha, con franjas de clorita verde y otros minerales depositadas dentro del cuerpo. Pulida a mano, sin tratamiento de color.
Cada cristal es una pieza única de la naturaleza, por lo que entre una y otra, pueden presentarse variaciones en forma, color, brillo, vetas, inclusiones y marcas naturales propias de su proceso de formación.
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Descripción
Cuarzo con clorita de 223 gramos
La pieza pesa 223 gramos y mide 6 × 3,5 × 7 centímetros. Es una punta tallada y pulida a espejo, de sección hexagonal, con la terminación facetada y las caras planas. Se sostiene de pie.
Lo que tiene dentro es una acumulación de minerales, y llena casi todo el volumen. En la mitad superior hay una masa granulada verde grisácea, densa, de textura arenosa. Debajo corren tres o cuatro franjas paralelas, separadas por tramos limpios de cuarzo: unas verdes, y una de ellas de un pardo rojizo claro. Y en la parte baja el cuerpo se abre y queda transparente, con un tinte verde pálido general que le da a toda la piedra su color.
Ese verde es clorita: un silicato laminar, blando, de color verde oliva, que se deposita en escamas. El pardo rojizo apunta a óxidos de hierro. Y hay más material que no vamos a nombrar, porque no se puede identificar sin análisis y preferimos decir lo que sabemos.
Al conjunto de cuarzo con inclusiones minerales mezcladas de este tipo, el mercado lo llama lodolita, o cuarzo jardín. Es un nombre comercial, no una especie mineral: la especie sigue siendo cuarzo, y lo que cambia es lo que quedó atrapado dentro.
El pulido es lo que hace legible el ejemplar. Sobre una cara natural, mate, esta acumulación se adivinaría como una sombra verdosa; aquí las caras planas actúan como ventanas y se distingue franja por franja.
De dónde viene
Del valle del Jequitinhonha, en Minas Gerais, y se lapidó allí mismo, en los talleres de la región. Brasil no solo extrae cuarzo: lo talla, y lleva décadas haciéndolo.
Es una zona donde el cuarzo sale acompañado. En estas vetas hidrotermales el fluido no lleva solo sílice: arrastra hierro, magnesio, aluminio, y con ellos viajan minerales que se posan sobre el cristal mientras crece. La clorita es de los más frecuentes.
Lo que hace distinta a esta pieza es cuándo ocurrió. El cristal creció, se detuvo, y en cada pausa el fluido dejó una capa de material sobre las caras que en ese momento estaban expuestas. Después el cuarzo volvió a crecer por encima y la selló. Repetido varias veces, el resultado son estas franjas paralelas: una secuencia de pausas, cada una con su propio depósito, leídas de abajo arriba como se lee una columna de sedimento.
Lo que representa
Casi todos los cuarzos con inclusiones se valoran por la proporción: cuánta piedra limpia hay alrededor de lo que llevan dentro, cuánto marco tiene el cuadro. Este no funciona así. Aquí el material ocupa casi todo el volumen y el cuarzo limpio se reduce a la franja de abajo. No es un cristal con algo dentro: es casi todo lo de dentro, sostenido por el cuarzo justo.
Creemos que eso le cambia el oficio. A un cuarzo transparente se le pide claridad; a este se le pide lo contrario, quedarse en lo denso, en lo que se acumuló. Es una piedra para mirar despacio y sin buscar el fondo.
Acompañamiento, nunca sustituto de un tratamiento.
Cómo se cuida
El cuarzo mide 7 en la escala de Mohs y es insoluble salvo en ácido fluorhídrico, así que se lava con agua y jabón neutro y se seca con un paño suave. No está teñida, irradiada ni recubierta, y toda la clorita está sellada dentro del cristal: el agua no la toca.
Un cuidado es propio de las piezas de taller. Las caras pulidas se marcan de otro modo que las naturales: el brillo se apaga con arena, polvo y roce, y por eso esta pieza no comparte cajón con otras piedras. Un paño de microfibra seco le devuelve el lustre; un estropajo se lo quita para siempre.
Lo demás es lo de siempre en el cuarzo: tenacidad frágil y fractura concoidea. La mineralogía completa está en el diccionario.
Preguntas frecuentes
¿Recibo exactamente el ejemplar de la fotografía?
Sí, porque hay uno solo. El número de franjas, su grosor, el reparto entre el verde y el pardo y la zona transparente de la base pertenecen a esta pieza y no se repiten en ninguna otra.
Las franjas parecen capas. ¿Es un cuarzo fantasma?
No, y la diferencia importa. Un fantasma dibuja la forma del propio cristal: reproduce su contorno, su punta y sus caras, y se percibe de manera etérea, como una sombra suspendida con la silueta de la piedra. Aquí no hay silueta. Hay material depositado en franjas, con volumen y textura propios, que no reproducen la figura del cristal sino que simplemente marcan hasta dónde llegaba en cada pausa. Es un cuarzo con inclusiones, y eso ya es bastante.
¿La clorita puede salirse o desprenderse?
No. Es cierto que la clorita es blanda —entre 2 y 2,5 en la escala de Mohs, se raya con la uña— pero está encerrada dentro del cuarzo, que mide 7. Nada de lo que se le haga por fuera la alcanza. Lo único que quedaría expuesto sería una franja cortada por una cara pulida, y aquí no ocurre.
Información adicional
| Peso | 0,223 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 6 × 3,5 × 7 cm |
| Dureza Mohs | 7 |
| Tolera agua | Sí |
| Origen | Brasil, valle del Jequitinhonha |
| Tratamiento | Pulido a mano, sin tratamiento de color |
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