Colgante de Amatista en Chapa
$45.000
Colgante en amatista de Rio Grande do Sul, con el borde bañado en oro sobre latón. La chapa deja ver el perfil de la geoda: la franja oscura y los cristales violetas.
Cada cristal es una pieza única de la naturaleza, por lo que entre una y otra, pueden presentarse variaciones en forma, color, brillo, vetas, inclusiones y marcas naturales propias de su proceso de formación.
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Descripción
Colgante de amatista en chapa
Es una lámina delgada de amatista, plana y de contorno irregular, con el borde recorrido por un filo dorado que sigue la silueta de la piedra. No hay casquillo ni engaste: el metal es solo ese ribete, y de él sale la anilla. La cara queda entera a la vista.
Y lo que se ve en esa cara es el perfil completo de la pared de una geoda. A un lado, una franja oscura —casi negra en unas piezas, verdosa en otras— con bandas finas paralelas dentro. Junto a ella, la fila de cristales de amatista, en columnas apretadas que van del lila pálido al violeta y crecen todas en la misma dirección, apartándose de la franja. El corte pasó a lo largo de esos cristales: no se ven sus puntas, sino su interior, columna a columna, desde donde arrancaron hasta donde dejaron de crecer.
Ninguna chapa es igual a otra. En unas la franja oscura ocupa casi un tercio de la pieza y en otras queda reducida a una línea; el violeta sube más o menos según de dónde salió la lámina. Lo que se repite siempre es el orden: primero la banda oscura, después los cristales, nunca al revés.
De dónde viene
La amatista procede de Rio Grande do Sul, el estado más austral de Brasil. Bob Jones, en Rock & Gem, señala que es hoy la procedencia por la que se conoce mineralógicamente al país, y describe la entrada de secciones de geoda brasileñas al mercado como un capítulo propio dentro de la historia del cuarzo.
Estas geodas no se forman en pegmatitas ni en filones, sino dentro de coladas de basalto de la cuenca del Paraná, en la Formación Serra Geral. Las cavidades son burbujas: gas atrapado en la lava, que al enfriarse dejó huecos cerrados dentro de la roca. La literatura geológica sobre esas coladas describe ese mismo mecanismo —enfriamiento, vesiculación y formación de las cavidades geódicas— como el punto de partida de todo lo demás.
El relleno vino después, con el basalto ya frío. Aguas cargadas de sílice circularon por la roca y fueron depositando material en el hueco, de fuera hacia dentro. Primero calcedonia, un cuarzo de cristales tan pequeños que no se distinguen a simple vista y que se deposita en capas de porosidad ligeramente distinta: de ahí las bandas finas de la franja oscura. Después, hacia el interior del hueco, cuando la disolución llevaba trazas de hierro y la roca aportó su radiación natural de fondo, el mismo cuarzo creció violeta y en cristales visibles. La amatista no es un mineral aparte: es cuarzo con hierro alojado en la red cristalina y una historia de radiación encima.
Ahí está la explicación de lo que se ve en la chapa. La franja oscura era la piel de la burbuja, pegada al basalto; los cristales crecieron después hacia el hueco vacío, y por eso apuntan todos al mismo lado. La lámina no muestra un adorno de rayas: muestra el orden en que se llenó una cavidad, y ese orden es también un orden en el tiempo.
Lo que representa
Para Nina Llinares, si una palabra define la influencia de la amatista es consciencia. La describe como una piedra de transmutación —protege, según ella, porque transmuta— y la considera el mejor cristal para la meditación. Es también la autora que indica llevarla en contacto permanente con la piel, y menciona el colgante como la forma de hacerlo.
Katrina Raphaell trabaja el mismo violeta desde el tercer ojo: lo asocia a la lección de la humildad y a la quietud mental que precede a la comprensión. Del color dice que es el del cielo en el momento en que el día pasa a ser noche, y que por eso acompaña los tránsitos de un estado de consciencia a otro.
En Cristal Celeste creemos firmemente en que los cristales son unos maravillosos aliados en procesos terapéuticos, nunca sustitutos de los tratamientos médicos convencionales.
Cómo se cuida
El cuarzo es duro y no se raya con facilidad, pero en esta pieza conviven dos materiales con necesidades distintas, y manda el más delicado. El ribete es latón con un baño de oro, y un baño es una capa fina: el agua, el sudor, el perfume, la crema y los productos de limpieza lo van consumiendo. Aquí importa más que en otras monturas, porque el metal va por todo el canto y es justo la parte que roza contra la ropa. El colgante se quita antes de bañarse, nadar o hacer ejercicio, y se pone al final de arreglarse, cuando el perfume ya está seco. Se limpia con un paño suave, seco o apenas humedecido, y se seca enseguida.
El otro cuidado es de la piedra y no del metal: la luz solar directa y sostenida decolora la amatista. Es el mismo hierro que le da el violeta el que reacciona, y el color que se pierde no vuelve. Guardarla a la sombra —en su bolsa o en un cajón— es suficiente.
Queda un tercer cuidado, propio de esta forma. Una lámina delgada resiste bien el uso diario colgada, pero no un golpe de canto contra una superficie dura ni el peso de otras piezas encima. Guardarla aparte, y en plano, evita casi todo.
Preguntas frecuentes
¿Incluye cadena?
No. Se entrega solo el colgante, con la anilla lista para la cadena o el cordón que se prefiera. La argolla admite cadenas finas y cordones de cuero delgado.
¿Por qué mi chapa no tiene las mismas franjas que la de la foto?
Porque cada lámina sale de un punto distinto de la pared de la geoda, y el grosor de cada capa cambia de un punto a otro. El orden es siempre el mismo —la franja oscura y después los cristales—, pero la proporción entre las dos no se repite. La fotografía muestra el material; el reparto exacto es de cada pieza.
¿Se puede mojar?
La amatista sí; el baño del ribete, no. Como los dos van pegados, la respuesta práctica es que no se moje. Si le cae agua, se seca de inmediato con un paño y no se guarda húmedo.
Información adicional
| Peso | 0,008 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 3,5 × 1,5 × 0,5 cm |
| Dureza Mohs | 7 |
| Tolera agua | No |
| Origen | Brasil, Rio Grande do Sul |
| Tratamiento | Cortado y lapidado; montaje en latón con baño de oro |
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