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Colgantes Drusa de Amatista

$108.000

Colgante de drusa de amatista del sur de Brasil, de forma libre, con la cara cubierta de puntas pequeñas y el borde electroformado en acabado dorado. No incluye cadena.

Cada cristal es una pieza única de la naturaleza, por lo que entre una y otra, pueden presentarse variaciones en forma, color, brillo, vetas, inclusiones y marcas naturales propias de su proceso de formación.

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Descripción

Colgante de drusa de amatista

Una drusa no es una piedra cortada: es la pared de una cavidad donde el cuarzo creció hacia dentro y quedó cubierta de puntas pequeñas. Esa cara es la que se ve en el colgante, tal como salió, con sus cristales de tamaños desiguales y el violeta repartido de forma despareja: más pálido en unas zonas y más cerrado en otras.

El borde va electroformado. El metal se deposita sobre la propia piedra en vez de fabricarse aparte, y por eso sigue la silueta exacta de cada drusa. Como cada trozo se corta por donde la cavidad lo permite, la forma es libre: ninguna es idéntica a otra, y el contorno dorado tampoco.

De dónde viene

Las drusas salen del sur de Brasil. Allí el relleno hidrotermal que dejó la amatista es profundo, y las excavaciones bajan en vertical muchos metros; en Uruguay, en cambio, esas coladas se formaron a menos profundidad y de forma horizontal. Es la diferencia que explica por qué las brasileñas se valoran por su gran tamaño y las uruguayas por su color.

El violeta viene de trazas de hierro atrapadas en la red del cuarzo y de la radiación natural que la piedra recibió mientras se formaba, a lo largo de un proceso que en estos yacimientos se data en unos 160 millones de años. No es un pigmento que la piedra contenga: es un estado en que quedó el hierro dentro del cristal. De ahí se sigue el cuidado más importante, que está más abajo.

Lo que representa

Nina Llinares llama a la amatista piedra iniciática, y le atribuye una energía de transmutación que va reclasificando los pensamientos propios negativos o limitadores. La considera el mejor cristal para la meditación. Y dice algo que viene al caso de un colgante: que su forma de uso es llevarla en contacto permanente con la piel.

Nuestra posición, tal como la contamos en Cristal Celeste, cabe en una palabra: rendición. No la de tirar la toalla, sino la de dejar de resistirse a lo inevitable. La amatista acompaña las elecciones que llevan una renuncia dentro, y los duelos que no se nombraron como tales.

Nada de esto sustituye un tratamiento médico ni psicológico: lo acompaña. No hay contraindicaciones documentadas.

Cómo se cuida

El cuidado que de verdad importa es el sol. La amatista se decolora con la luz solar directa: es el mismo mecanismo que la convierte en citrino dentro de un horno, solo que mucho más lento. Nina Llinares es tajante en lo mismo — luna sí, sol directo nunca. En un colgante que se usa a la calle esto no es teoría: no se deja secando en una ventana ni olvidado en el tablero del carro.

La amatista es cuarzo y llega a 7 en la escala de Mohs, así que la piedra aguanta el roce diario. Lo que pide cuidado es el resto. La cara de la drusa es un relieve de puntas: engancha en tejidos de punto y retiene polvo entre los cristales, que sale con un pincel seco y suave.

El borde electroformado es una capa fina de metal depositada sobre la piedra. Nada de abrasivos, nada de limpiadores de joyería con amoníaco y nada de baños de ultrasonido, que atacan el acabado y pueden aflojar puntas sueltas. Si se moja, se seca enseguida; no conviene dejarlo en remojo ni en agua con sal.

Preguntas frecuentes

¿Viene con cadena?

No. Se vende solo el colgante, con su argolla lista para pasar la cadena o el cordón que prefieras. En dos de las fotos aparece una cadena para que se vea el tamaño puesto, pero esa cadena no va incluida.

¿Todos tienen la misma forma?

No, y no se puede elegir. La mayoría salen en gota, pero también hay rectángulos y contornos redondeados, porque cada pieza se corta por donde la pared de la cavidad lo permite. Lo que sí comparten todas es el tipo de material y el acabado del borde.

¿Por qué se apagó el violeta de mi amatista?

Casi siempre es el sol. Es un efecto físico y no tiene vuelta atrás: el color no se recupera guardándola a oscuras. Por eso conviene decidir desde el principio dónde se guarda cuando no se lleva puesta.

Información adicional

Peso 0,05 kg
Dimensiones 3 × 3 × 1 cm
Dureza Mohs

7

Tolera agua

Origen

Sur de Brasil

Tratamiento

Ninguno en la piedra · montura electroformada

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    Sandra Florez

    Son súper lindos!!!!
    El mío me encanta, es un violeta intenso !!

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Drusa de amatista entre los dedos: la cara violeta cubierta de puntas pequeñas y el borde dorado siguiendo su contorno
Colgantes Drusa de Amatista
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