Cuarzo Maestro Arcoiris 465gr
$497.000
Pieza única de 465 gramos y 7 × 8 × 9 centímetros, del valle del Jequitinhonha, con un arcoíris formado de manera natural en su interior y base de drusa fina. Natural, sin pulir y sin tratamiento.
Cada cristal es una pieza única de la naturaleza, por lo que entre una y otra, pueden presentarse variaciones en forma, color, brillo, vetas, inclusiones y marcas naturales propias de su proceso de formación.
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Descripción
Cuarzo maestro arcoíris de 465 gramos
La pieza pesa 465 gramos y mide 7 × 8 × 9 centímetros. Es una punta que se sostiene de pie por sí sola, con la terminación completa de seis caras y el cuerpo transparente en la mitad de arriba, donde se puede leer un texto a través de ella.
Dentro, cerca del prisma, hay un arcoíris. No es un reflejo de la superficie: está alojado en el cuerpo del cristal, aparece cuando la luz entra en un ángulo determinado y despliega verdes, violetas y dorados en un plano que se enciende y se apaga al girar la pieza. Los buscadores lo llaman así en portugués, arco-íris, y es de los rasgos que más se buscan y menos se encuentran.
Hacia abajo el cuerpo se vuelve blanquecino, y la pieza apoya sobre una base de cristalitos muy finos, como una arena de cuarzo compactada. Esa base no es un añadido ni un soporte de taller: es la roca en la que creció, y viene con ella.
Las caras del prisma conservan las estrías horizontales de crecimiento. No pasó por taller.
De dónde viene
Del valle del Jequitinhonha, en Minas Gerais. Esta pieza en concreto la encontramos en nuestro último viaje, recorriendo minas, y salió de una a unos treinta metros de profundidad.
Esa mina tenía algo que no habíamos visto en otras: a esa profundidad se abrió una veta llena de una especie de arena de cuarzo, y es dentro de esa arena donde se forman estos cristales. La base blanca de esta pieza es literalmente eso — el material del que salió, todavía pegado.
Y de ahí viene también el arcoíris, por una vía que sorprende. Todo arcoíris dentro de un cuarzo nace de una fractura interna. Cuando el cristal se agrieta por dentro sin llegar a partirse, las dos caras de esa grieta quedan separadas por un espacio finísimo, de un grosor comparable a la longitud de onda de la luz. La luz que entra se refleja en las dos caras a la vez, las dos ondas se cruzan, y en ese cruce unos colores se refuerzan y otros se cancelan. El resultado es el espectro completo, ordenado.
Así que el arcoíris no está en la piedra como está una inclusión: es un fenómeno de luz que ocurre cada vez que se mira. La grieta es interna y quedó sellada dentro del cuarzo; por fuera la pieza está entera y no se siente nada.
Lo que representa
Nina Llinares lo llama cuarzo maestro Arcoíris, y recoge los nombres que le dan otros: cristales arcoíris para Katrina Raphaell, cuarzo de la Alegría entre los especialistas de México, cuarzo de la diosa Iris entre las sanadoras celtas, y cristales de los niños entre los chamanes norteamericanos.
Su descripción coincide, palabra por palabra, con lo que acabamos de contar de la física: escribe que cuando un cristal de cuarzo tiene una fractura en su interior ocurre algo mágico, porque el cristal transmuta esa fractura en la capacidad de albergar y reflejar los colores del arcoíris. Y precisa que muchos cuarzos tienen algún arcoíris dentro, pero que el maestro Arcoíris es el que refleja uno grande y luminoso, capaz de dirigir ese color por su vértice o por su cara principal.
Lo llama por eso un dinamizador: dice que cada chakra vibra en un color, pero que en su movimiento todos los albergan, y que este cristal los estimula y equilibra a la vez. Lo propone para estados de melancolía o de tristeza, colocándolo sobre el chakra del corazón con la cara que refleja el arcoíris en contacto directo con la piel, y lo recomienda también para llevar encima en épocas difíciles.
Creemos que la coincidencia entre las dos lecturas es lo que hace interesante a esta piedra. La gemología dice que el color nace de una grieta. La tradición dice que el cristal convirtió una herida en luz. Es el mismo hecho, contado dos veces. Y es acompañamiento, nunca sustituto de un tratamiento.
Cómo se cuida
El cuarzo mide 7 en la escala de Mohs y es insoluble salvo en ácido fluorhídrico, así que se lava con agua y jabón neutro y se seca con un paño suave. No está teñida, irradiada ni recubierta.
Dos cuidados propios de este ejemplar. El primero: nada de cambios bruscos de temperatura. El arcoíris vive en una fractura interna, y el cuarzo se dilata de forma distinta según el eje; un choque térmico —agua caliente, el sol después del frío— es exactamente lo que hace crecer una grieta que hoy está quieta.
El segundo: la base de arena de cuarzo es material adherido, más blando y más frágil que el cristal. Un cepillo se la lleva. Quien quiera conservarla deja esa zona seca y la limpia solo con un pincel.
Lo demás es lo de siempre en el cuarzo: tenacidad frágil y fractura concoidea. La mineralogía completa está en el diccionario.
Preguntas frecuentes
¿Recibo exactamente el ejemplar de la fotografía?
Sí, porque hay uno solo. La posición del arcoíris, los colores que despliega y la forma de la base de drusa pertenecen a esta pieza y no se repiten en ninguna otra.
Si el arcoíris viene de una fractura, ¿la pieza está rota?
No. Es una fractura interna, sellada dentro del cuarzo: por fuera la superficie está entera y continua, y no se siente nada al pasar el dedo. Estas grietas internas son parte de la vida de un cristal que creció durante miles de años en una veta con presión y temperatura cambiantes. Lo que sí baja el valor de una pieza son las fracturas que llegan a la superficie, y eso es otra cosa distinta.
¿El arcoíris se ve siempre?
No, y esa es su gracia. Necesita que la luz entre en el ángulo correcto, así que aparece al girar la pieza y se apaga al seguir girándola. Con luz directa y natural se ve mejor que con luz difusa. Conviene saberlo antes de recibirla, para no buscarla en la penumbra y pensar que no está.
¿Se puede fabricar un arcoíris dentro de un cuarzo?
Sí, y se hace. Calentando una pieza y enfriándola de golpe se produce una red de fracturas internas que sueltan destellos por toda la masa. Se reconoce porque el resultado es un enjambre de grietas repartido y uniforme, mientras que un arcoíris natural se concentra en uno o dos planos concretos con una orientación propia. En esta pieza no se hizo nada de eso, y ese es exactamente el motivo por el que existe la regla de la casa: la línea no está en el tratamiento, está en si se declara.
Información adicional
| Peso | 0,465 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 7 × 8 × 9 cm |
| Dureza Mohs | 7 |
| Tolera agua | Sí |
| Origen | Brasil, valle del Jequitinhonha |
| Tratamiento | Ninguno |
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