Ángel de Cuarzo Rosa Mediano
$241.000
Ángel lapidado en cuarzo rosa de Minas Gerais, 175 gramos y 11 centímetros de alto, con bandas blancas que cruzan las alas. Tallado y pulido a mano: cada pieza tiene su propio veteado.
Cada cristal es una pieza única de la naturaleza, por lo que entre una y otra, pueden presentarse variaciones en forma, color, brillo, vetas, inclusiones y marcas naturales propias de su proceso de formación.
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Descripción
Ángel de cuarzo rosa, 175 gramos
Once centímetros de alto y base plana, tallado en una sola pieza y pulido a espejo. El cuarzo rosa es translúcido: no deja pasar la figura de lo que hay detrás, pero sí la luz, que entra por los bordes de las alas y las enciende.
El rosa no es plano. Bandas más pálidas, casi blancas, cruzan las alas y la túnica en diagonal, y dentro de ellas se ven zonas de un rosa más saturado. Hay además motas oscuras diminutas, del tamaño de un punto, repartidas sin orden. Son inclusiones minerales, no suciedad ni burbujas del pulido.
Ese veteado tiene una razón mineralógica que vale la pena decir, porque cambia cómo se mira la pieza. El cuarzo rosa masivo, el que se talla, no forma cristales. No existe la punta de cuarzo rosa de este tipo: el mineral se presenta siempre en masas translúcidas de cristales trabados entre sí, sin caras propias, y su color viene de inclusiones fibrosas microscópicas repartidas por esa masa. Las bandas más claras son zonas donde esas fibras son más escasas.
De ahí que estas figuras se tallen y no se recojan. La forma no se le quitó a nada: el material nunca tuvo una. Y como el veteado depende de por dónde cayó el corte dentro del bloque, cada ejemplar sale distinto. Las bandas de uno no son las del otro.
De dónde viene
De Minas Gerais, en el sudeste de Brasil, una de las provincias gemíferas más ricas del mundo. El cuarzo rosa masivo se forma allí en los núcleos de cuarzo de las pegmatitas: bolsones de fundido residual que cristalizan al final del enfriamiento de un granito, muy despacio y con agua y elementos raros concentrados. Esa lentitud es la que produce masas de cuarzo de muchos kilos, homogéneas y sin fracturas, del tamaño necesario para sacar una figura entera.
La talla también se hace en Minas Gerais. Es una industria de taller con generaciones de oficio detrás, montada sobre la misma provincia que da la piedra: se extrae, se corta y se pule sin que el bloque salga de la región.
Lo que representa
Nina Llinares llama al cuarzo rosa la piedra del amor, la amistad y la armonía, y resume su energía en una palabra: consuelo. Le atribuye una vibración receptiva y sedante, y anota que cuanto más tenue es el rosa, más relajante resulta. Sostiene que cicatriza heridas del corazón aunque sean muy antiguas. Lo cuenta entre las piedras de iniciación, pero con una aclaración que aquí viene al caso: dice que esa iniciación «nada tiene que ver con duras pruebas, sino con la paz y el acompañamiento de los ángeles», y que meditar con cuarzo rosa ayuda a conectar con los arquetipos y los mensajes angélicos.
Es la única coincidencia literal entre un mineral y una forma que hemos encontrado en las fuentes que citamos: la autora asocia el cuarzo rosa a los ángeles sin que nadie le hubiera puesto delante una figura de ángel.
Sobre el hecho de que sea una pieza tallada, Katrina Raphaell aporta el matiz que corresponde. Su reparo conocido es contra alterar un cristal que ya tenía forma terminada; y precisa que cuando la talla se hace sobre material sin terminación, el caso del cuarzo rosa masivo, que no tiene otra forma posible, darle figura puede elevar su vibración y permitirle servir en una capacidad más alta.
Cómo se cuida
El cuarzo rosa se decolora con el sol. Es el mismo aviso que vale para la amatista y por la misma razón práctica: una figura vive a la vista, y el alféizar de una ventana es el peor sitio posible. En luz de interior conserva el tono.
Dureza 7: tolera el agua y el jabón suave y no se raya fácilmente, pero el pulido se marca con arena, con metal y con el roce contra otra piedra. Las puntas de las alas y las esquinas de la base son las zonas expuestas.
Llinares observa que el cuarzo rosa puede perder tono cuando la persona que lo usa atraviesa una etapa difícil, y propone para recuperarlo una inmersión de veinticuatro horas en agua mineral con pétalos y aceite esencial de rosas. Lo damos como lo que es: una práctica de la autora.
Preguntas frecuentes
¿Las bandas blancas son un defecto?
No. Son zonas donde las inclusiones microscópicas que dan el color rosa están más repartidas. Aparecen en todo el cuarzo rosa masivo y son el rastro de cómo cristalizó el bloque.
¿La pieza que recibo es exactamente la de la foto?
La forma, el tamaño y el peso sí. El dibujo del veteado, no: depende de por dónde se cortó el bloque y cambia de una a otra. La foto muestra el tipo de veteado que tienen estas piezas.
¿Se puede tener en el baño o cerca del agua?
Sí, el cuarzo no se altera con el agua. Lo que hay que cuidar es el golpe: en superficies duras y mojadas la pieza resbala.
Información adicional
| Peso | 0,175 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 2,3 × 3,3 × 11 cm |
| Dureza Mohs | 7 |
| Tolera agua | Sí |
| Origen | Brasil, Minas Gerais |
| Tratamiento | Lapidado y pulido |
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